La sombra de “El Amor Puro Libera”

Como en mi mundo-mente-corazón-cultura

nunca ha sido tan nice

andar contando el lado oscuro de las cosas,

es que me ha costado tanto hacer este post.

¿Vendrá -también- de la frase

“la ropa sucia se lava en casa”?

Y es que yo crecí en un ambiente-país-cultura,

donde… contar “algo malo” que pasó (no, que me pasó)

siempre me costaba demasiada energía…

porque era para mi, no desahogarme, no apoyarme en el otro,

sino más bien prepararme,

fortalecerme,

para recibir los comentarios de sorpresa-dolor-rabia-sufrimiento

de quien escucharía mi historia.

Ésto también,

en mi deseo de comunicar “estoy bien”,

pasó lo que tenía que pasar,

y no es que “me pasó”.

Y es que pa’ mi,

las cosas pasan…

porque tienen que pasar, son lecciones de vida.

Y así como pasan,

pues también… pasan!

Llegan y se van.

Claro,

cuando uno aprende la lección,

o esa parte de la lección.

Cada uno sabe pues 🙂

Y bueno,

ésto fue lo que ocurrió en mi GIGANTE Mundo Interior

cuando fui “detenida” en el Aeropuerto de Ciudad de México,

-sin conocer las razones- por 1 semana.

Los primeros minutos entré en pánico,

lloré por otros dos minutos,

luego me calmé,

observé…

Y cuando desperté en ese camarote,

en una sala oscura, fría, y encerrada bajo llave

-de la primera noche prisionera en el aeropuerto-, pues

como en modo automático me dije:

  • “si te deprimes y victimizas no sales”
  • “Y de esta salgo!, porque no soy ni una criminal para que me tengan aquí”
  • “Si lloras o te sientes discriminada, apoyas lo que ellos dicen…le sigues el juego policía-ladrón”
  • “Así que anda, levántate, lávate la cara y trata de conseguir otra llamada con Sebastián”
  • “Ah! y no sufras porque tus papás deben estar sufriendo. Ellos estarán mejor si tú estás mejor, y sales luego de aquí”

Bueno pues,

aquí un resumen de hechos descritos a la abogada que lleva el caso,

ingresado a la Comisión de Derechos Humanos en México,

informado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile por el no actuar del Consulado en México, y entorpecer el procedimiento.

Y así también con la aerolínea MagniCharter por desaparecer sin brindar un vuelo de regreso, como sí lo explicita la Ley de Migración de México (Título Sexto, Capítulo II, Art. 86.)

Aspectos relevantes por su relación con derechos humanos (personas migrantes que transitan en México):

  • INAMI jamás me entregó las razones de mi detención en el aeropuerto. Sólo me dijeron que debía seguir el procedimiento y esperar.
  • INAMI revisó mi celular y conversaciones de whatsapp, para comprobar si mi relación con mi prometido -que llegaría al día siguiente desde Alemania- era verdad o no. Ésto considerando que contaban con todas las pruebas correspondientes: tickets de ingreso al país de ambos, pasaportes, reserva de alojamiento, ticket de salida de ambos.
  • Esperé por 1 semana, en una habitación con llave, con bunkbeds sin almohadas, el primer terminal con ducha (pero no me informaron hasta el tercer día) y el segundo terminal sin ducha.
  • INAMI dio información imprecisa o falsa respecto a que yo debía comprar el vuelo, y crearon una atmósfera de presión y miedo (“ese lugar no es tan bonito como aquí” refiriéndose a la estación migratoria, lugar al que amenazaron me enviarían de no comprarlo) para que lo comprara. Por ley la aerolínea es quien deber responder con un vuelo de regreso y alimentación para el pasajero. No obstante Magnicharter siempre me destacó que ellos estaban fuera de horario en el aeropuerto, sólo para ayudarme: venderme un nuevo ticket de retorno a Chile, que costaba entre U$800 y U$1200 según conexiones. A los días después, otra oficial de INAMI me informó que la aerolínea por ley era responsable de mi situación.
  • Mi novio terminó pagando por 2 vuelos de México a Chile, porque el 1º que fue enviado a INAMI y al consulado, entre ellos no se comunicaron a tiempo entonces perdí mi primer vuelo.
  • Oficiales de INAMI burlándose de las personas y falta de ayuda a mujeres llorando, y falta de respeto llamándoles por su nacionalidad en lugar de por su apellido. Burlándose de que viajan “por amor”. Yo evité llorar en público (sólo en el baño) Todas lloraban porque; no sabían por qué estaban ahí, aún no se habían podido comunicar con sus familias/novios (en México ni en el lugar de origen), por qué sólo podrían hacer 1 llamada siendo que necesitaban contactarse con al menos 2 personas + la embajada. Yo siempre fui “la chilena”
  • Cuando me trasladaron de un terminal a otro: me tomaron fotos, siendo que había 3 oficiales, testigos del traslado; diciendo que era para probar que había recibido suficiente comida, cuando los primeros días no recibí comida.
  • Me retuvieron el celular desde el primer minuto de detención y todas mis pertenencias: bolso y cartera, con computador, billetera, joyas. Dejándolas en las repisas que estaban afuera de las habitaciones. Sólo debía tomar conmigo el dinero en efectivo que llevaba.
  • La primera noche que pasé en ese lugar, hubo una situación en particular con uno de los pasajeros de la habitación de al lado (proveniente desde China). Oficiales de INAMI fueron por él para llevarlo a embarcar en el vuelo que lo retornaría a China, pero él no quería e insistía que quería llamar a su hermana que estaba en México (para contar con un abogado) Finalmente, lo llevaron a la sala de embarque y él se negó a tomar ese vuelo. Volvieron a la habitación donde estaba antes, y por su actitud, ya no lo escuchaban ni le respondían, incluso considerando que siempre él pedía llamar a su hermana (por al menos 4 días) y que le cambiaran la comida. Él hablaba sólo inglés, e incluso considerando que los guardias entendían o hablaban algo básico, decidieron no hablarle porque él no había querido tomar su vuelo de retorno. Luego de unos 9 días, ese pasajero pudo acceder a su teléfono, llamó a su hermana y al día siguiente pudo ingresar a México con gestión de su abogado.
  • Oficiales de INAMI durante el fin de semana y turno de noche, jugando “juegos de mesa”, y comiendo. Ellos cuestionaron y no aceptaban el que yo indicara que no como “comida chatarra”. Incluso considerando que les expliqué, que lo sentía pero yo no quería además estar enferma en ese lugar y situación. Si tú no haces lo que ellos dices, entonces no verán tu caso. Si pides hacer otra llamada para contactar a tu familia, dar aviso de cómo estás, lloras o pides que te cambien la comida (habían personas que sólo les daban sandwich, por días): a ellos no les interesa.

La situación no fue justa, porque desde que me retuvieron me trataron como a una criminal, sin razón ni explicación formal alguna.

También hay un tema fuerte de creencia con respecto a las nacionalidades, like “hummm un europeo con una latina…reuniéndose en México, dudoso”

Empatizar fue mi necesidad y camino para salir de ahí, entendiendo el trabajo que guardias y oficiales estaban haciendo.

Siempre les dije que yo seguiría las reglas. Porque en mi interior sabía que si no lo hacía, me dificultarían más aún todo el proceso.

De hecho, y debido a ésto (además de ayudarles con traducciones para otros pasajeros detenidos), es que yo pude hacer más de 1 sola llamada.

Todos los otros pasajeros pudieron hacer sólo 1.

Gracias al movimiento #LoveisNotTourism que me ha motivado aún más a hacer este post.

Gracias a ti también mi guapo, porque de verdad que para mi

todavía! habían cosas tan “obvias-normales”,

resumidas en una frase: “es que así es en LatinoAmérica”

Tanto así, que no me daba cuenta que

al aceptar pequeños grandes detalles,

seguía creando una cultura de falta de respeto y discriminación.

Él me decía… “Bueno, en Alemania eso no es así”

Y para mí, no tiene que ver con países.

No hay uno mejor que otro. Estamos para aprender los unos de los otros, para apoyarnos.

Y claro, quizás en este ámbito en LatinoAmérica somos más jóvenes y nos toca aprender.

También es parte del proceso de nuestra historia, no?

Recibimos repudio hace tan poco, que llegamos a hacer lo mismo con nosotros mismos.

Es tiempo de volver a unirnos, a respetarnos y amarnos como lo que somos.

Hablar nos permite cambiar las cosas, aportar. Y eso es lo que estoy tratando de hacer, en mi paso por esta tierra.

Hoy sigo en contacto con algunos de “los rechazados de México”

Que nos hemos escrito para decir

  • “estoy bien, ya estoy en casa”
  • “no, no creo que vuelva a México”
  • “hey! ya pude entrar a México”
  • “fue un gustazo conocerte”
  • “cuando andes por acá, tienes tu casa. Te encantaría México”

Un abrazo grande para todos ellos!

Por tanta Sombra es que se ve Luz.

Nataly.

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