Vino por la familia

Vino por el campo,

para pausar la locura que vibra en mí

con la ciudad.

Vino por la casa de campo,

que -sólo de entrada- ya huele divino.

Vino por el descanso,

por ver la luna y contar las estrellas,

por ir a dormir escuchando los grillos,

y por despertar con el canto del gallo.

Vino por la familia,

por lo que es,

por sus cuidados.

Por ir por su familia,

por cuidar su casa.

Vino por el huerto,

donde se ve todo fresquito.

Y que luego en la comida,

así se siente.

Vino por la comida de mamá,

que sabe todo,

que sabe de maternar,

que sabe alimentar a sus hijos,

con todo lo que necesitan hoy.

Vino por la alegría de la hija,

que cocina con la mamá,

que ríe con el papá.

Vino por la contención del papá,

que presenta a su hija con tanto orgullo y ojitos brillantes.

Vino por la familiaridad del vino.

Y es que a mí me recuerda a mi familia.

Este vino sí que sabe a familia.

Vino por lo familiar,

por ser un producto de unión.

Vino.

El vino de esta familia,

vino por el amor a hacer las cosas con amor.

Vino por el amor de su vida.

La chilena y el alemán en Serbia.

Vino por la familia.

Vino por la familia que es,

que agradece tener,

que sueña ver,

y que ama crear.

¡Y qué va!

también vino por el vino.

Porque sabe a familia.

Sabe de familia.

Con toda la cultura de vino tan bonita que hay en Chile,

hoy desde Prodrum Miljevic · Bed&Breakfast and Family Winery in Fruska Gora – Serbia.

Thank you Dragan and family!

July 26th of 2020