Habitar la Casa · Love in the Time of Coronavirus III

Ella ahora cocina,

mientras Él la toma de la cintura.

Ella ahora se sienta a tomar una copa de vino,

porque se siente acompañada.

Ella ahora ve el jardín,

porque es vista.

Ella ahora no tiene que hacerlo todo en la casa,

por amor a su casa-cuerpo,

casa-alma.

Ella ahora no compite con Él.

Ella quiere habitar su casa,

dejando espacio para que Él también lo haga,

cuando sea el momento.

Ella ahora se siente libre,

se siente libre en el encierro.

Ella lloró todas las penas,

porque finalmente las vio.

Ahora, Él también está en casa,

para limpiar lo que ya está demás,

para sentarse a conversar,

lo que antes no podía pronunciar.

Él se confiesa,

Ella recibe el regalo,

el tener la capacidad de escucharlo y saber de su dolor,

recibir su perspectiva…

Él también está dispuesto a sanar.

Ella habla,

lo que calló por tantos años.

Él la escucha,

ya sin temor.

Él ahora ve belleza en una erupción volcánica,

con todo lo que florecerá en esta nueva y nutrida tierra.

Ella habla, por amor y respeto a su casa,

a sí misma.

Ella habla,

en confianza y agradecimiento

a lo que él es.

Ella ahora lo ve,

y no le teme.
Él ahora la ve,

porque ya no teme a que su masculinidad sea destrucción.

Él ahora la ve,

porque sabe que la casa tiembla,

llora, truena, recibe semillas,

se deja nutrir y florece.

Él sabe que es natural,

porque Él es el Sol.

Él sabe de ciclos

y de su belleza.

Ella vuelve a germinar,

Él ahora sabe que su masculinidad es protección,

protección de la tierra que habita,

protección del jardín que colorea su día,

protección del agua, de las lágrimas que limpian el hogar.

Él ahora recuerda,

que la casa de su casa,

es el corazón de ella.

Él ya sabe de plantas marchitas.

Ella ahora disfruta,

de la compañía y cuidados de Él,

porque ya sabe de su ausencia.

Ella ahora descansa,

es hogar,

y Él ahora descansa,

nutre y cuida del hogar.

Ambos habitan la casa.

Ambos cuidan de su casa, de la casa.

Ellos viven en el paraíso.

Ella, el nuevo femenino.

Él, el nuevo masculino.

Ellos, habitan en que cada uno de nosotros.

Y sí, esto nació de mucho,

de todo;

de ver a mis padres en casa,

de escuchar mi dolor y a otras personas,

de mis experiencias personales y laborales también,

de mi anhelo por conocerlos a ellos: el nuevo femenino y el nuevo masculino.

Gracias por habitar mi casa,

yo los cuidaré, porque sé de su ausencia.

Nataly

April 23rd of 2020

Escalante, San José – Costa Rica