El Regalo · Love in the Time of Coronavirus

Los niños están en casa,

recibiendo el amor de sus padres 24/7.

Esta generación sabrá de ésto, y nosotros lo notaremos.

Las parejas se sientan en el living de la casa,

a verse, a conversar, a pelear, a tomarse de la mano, a disculparse…

porque no tienen a donde escapar.

Las mujeres embarazadas reciben el amor y protección,

que esperaban, necesitaban,

pero que a la vez no podían recibir.

¡El canto de los pajaritos es aún más claro!

Con el paso de los días,

la paz y el silencio, vuelven a cantar.

Las personas comienzan a recibir con amor,

las frutas que dan los árboles.

Se hizo común el ver cómo las frutas maduran, ¡hablar de ello!

Cosechar cuando es el momento, ser pacientes.

Recibir de la tierra lo que es gratis, antes que -por defecto- salir a comprar.

Algunos dicen y ¡ríen! porque usar mascarilla es también una alternativa

para no comer en exceso.

Entonces, nos comenzamos a preguntar cuánta comida realmente necesita nuestro cuerpo.

Todos los empresarios pueden volver a casa,

a su templo creativo,

a crear por amor a crear,

sin tener que correr porque todos lo estábamos exigiendo.

Quienes están en una videollamada, ya no necesitan decir

“te tengo que cortar”.

Bueno! a menos que sea por necesidades básicas,

o porque de tan esperada y mágica conversación,

llevaban más de una hora hablando.

La angustia de un domingo por la tarde,

previo al amanecer de un ruidoso lunes,

desapareció.

Recordamos cuán básico es el recurso agua

y nos preguntamos por qué podría escasear.

Hablamos del agua, desde: cuánto no la hemos visto, honrado, agradecido,…

cuanto la hemos modificado y vendido.

Las mujeres nos reunimos a hablar,

de nuestra belleza, feminidad y sagrada sangre.

A hablar de cuán maravilloso son nuestros hombres,

de cuán protegidas nos sentimos, de cuánto los extrañábamos,

de cuando entendemos su dolor,

de cuanto los amamos.

Yo, ¡hasta recordé mis sueños!

que la maternidad me está llamando… contigo.

Que el amor y la libertad sí van de la mano.

Que lo masculino y lo femenino volvieron, también.

Que por amor, caminamos juntos.

Nada volverá a ser como antes.

Todo volverá a la normalidad,

a lo que ahora es normal para todos nosotros.

Al comienzo hubo caos,

miedo, egoísmo…no lo niego.

Sí, de todo eso,

vimos cómo estábamos disfrazando el egoísmo con necesidad.

El miedo con la necesidad de protegernos,

los unos de los otros.

Y bueno, de estar tanto juntos, nos sinceramos

y comenzamos a vernos, apoyarnos, aprender de nosotros,

cuidarnos, amarnos.

Desde el jardín mágico,

frente a este árbol -que son sus tantas ramas- siempre me recuerda la existencia del TODO.

Cuanta luz reciben, para regalarme la luz y sombra en completo balance.

Nataly

March 28th of 2020

Heredia, Costa Rica